Antes de copiar nada: la ley no obliga a avisar de todo lo escrito con IA. Cuándo lo pide está en a quién obliga de verdad la ley de etiquetado; si no sabes si te toca, compruébalo paso a paso.
Para cuando la obligación se aplica, o para quien prefiere avisar igual por transparencia con sus lectores, aquí están los textos de ejemplo, dónde colocarlos y los tres avisos que crean más problemas de los que resuelven.
Hay un detalle que decide todo lo demás: la excepción del 50.4 depende de que haya revisión humana o control editorial, y de que una persona asuma la responsabilidad editorial. La Comisión pone el listón en el fondo del texto: corregir la ortografía o la gramática de lo que ha escrito la IA no cuenta para ninguna de las dos vías. Las tres definiciones, con sus palabras literales, están en la guía de etiquetado. Aquí importa una consecuencia: el aviso tiene que describir cómo se trabaja de verdad, y la última sección va de eso.
Cada uno para un caso distinto. No son fórmulas legales obligatorias: el reglamento no impone ningún texto concreto. Lo que exige su artículo 50.5 es que la información sea clara y distinguible, que llegue a más tardar en la primera interacción o exposición y que cumpla los requisitos de accesibilidad aplicables. Estas redacciones están pensadas para eso sin sonar a letra pequeña.
Cuando se cumple la excepción, la norma no pide aviso. Este es para quien quiere darlo igual, porque prefiere decirlo a que se lo pregunten.
En la redacción de este texto se ha usado inteligencia artificial. Todo lo publicado se revisa, se comprueba y lo firma una persona, que responde de su contenido.
Es el caso en que el 50.4 pide la indicación, y conviene que sea inequívoca. Lo mismo si nadie asume la responsabilidad editorial del texto.
Contenido generado con inteligencia artificial. Este texto no ha sido revisado editorialmente.
Es el caso de las ultrafalsificaciones (deepfakes): contenido que se asemeja a personas, objetos, lugares, entidades o sucesos reales y que puede hacer pensar que es auténtico (artículo 3.60).
Imagen generada con inteligencia artificial. No corresponde a una escena real.
Este aviso lo exige el artículo 50.1 al proveedor del sistema, y el reglamento no llama proveedor solo a quien fabrica modelos de IA. Su artículo 3.3 incluye a quien hace que se desarrolle un sistema y lo introduce en el mercado o lo pone en servicio con su propio nombre o marca, de pago o gratis. Una tienda que manda hacer un asistente y lo pone en su web con su marca es proveedora de ese sistema, y el 50.1 es suyo.
El 50.5 pide que la información llegue a más tardar en la primera interacción. Por eso el ejemplo va en el primer mensaje del asistente, no en un aviso previo que pasa desapercibido.
Hola. Soy un asistente de inteligencia artificial, no una persona. Puedo equivocarme: para cualquier asunto importante, escríbenos a [tu correo].
Traducción automática del original en [idioma]. No ha sido revisada por un traductor.
El artículo 50.5 exige que la información se facilite de manera clara y distinguible, a más tardar con ocasión de la primera interacción o exposición al contenido, y que cumpla los requisitos de accesibilidad aplicables. «Clara» y «distinguible» tienen definición en las directrices.
Clara significa perceptible y fácil de entender, sin que haga falta ninguna herramienta técnica. Distinguible significa que se identifique como algo separado del resto del contenido y del entorno donde aparece.
| Dónde | ¿Sirve? | Por qué |
|---|---|---|
| Al principio del artículo, o junto al contenido afectado | Sí | Llega en la primera exposición, que es lo que pide la norma |
| Bajo capas de menús, o solo en un manual | No | Pasa desapercibido, y las directrices no lo cuentan como claro y distinguible (punto 142) |
| Dentro de unas condiciones generales largas | No | Pasa desapercibido: las directrices ponen de ejemplo las condiciones de uso que los usuarios no suelen leer (punto 142) |
| Solo en un enlace, una URL o la documentación | No | Puede pasar desapercibido, y entonces no es claro ni distinguible (directrices, punto 142); además, no llega en la primera exposición |
| Solo en los metadatos, sin nada visible | No | El marcado legible por máquina es obligación del proveedor y no sustituye a la etiqueta |
Y cuatro pautas prácticas para que el aviso sea claro. Son recomendación nuestra, no texto literal de la norma:
Esta parte no está en la norma. Es criterio, y por eso lo digo como criterio: son tres formas de poner un aviso que dejan a quien lo pone peor que si no hubiera puesto nada.
«Contenido revisado por nuestro equipo de expertos.»
Si no hay equipo, o no hay expertos, el aviso afirma algo falso sobre cómo se trabaja. Y si el texto es de interés público y nadie revisó su fondo, esa frase no es la indicación que pide el 50.4: anuncia una revisión que no existió, y el texto sigue sin decir que lo ha generado una IA.
El aviso solo puede decir lo que de verdad haces. Si revisas tú solo, se dice en singular y no pasa nada.
«Este contenido ha sido generado íntegramente por inteligencia artificial.»
Puesto por alguien que sí revisa el fondo de lo que publica, esto es un disparo en el pie. Es declarar por escrito que no hay revisión humana —justo lo contrario de lo que pide la excepción— y dejar constancia de ello en la propia página.
Si revisas, se dice que revisas. Es más largo de escribir y te deja mejor.
El aviso enterrado en el pie, en un desplegable o en la página de condiciones. Cuando la obligación se aplica, un aviso escondido no la cumple: el artículo 50.5 pide que sea claro y distinguible, a más tardar en la primera exposición.
Tiene que ir donde se vea.
Google no dice que penalice declararlo: recomienda los avisos de IA «cuando sea razonablemente necesario». Y los considera útiles «para el contenido en el que alguien podría pensar: “¿cómo se ha creado?”».
Sobre el contenido en sí, su posición oficial es que no lo penaliza por estar hecho con IA: «El uso adecuado de la IA o la automatización no infringe nuestras directrices». Lo que penaliza es el contenido de baja calidad creado para manipular los resultados de búsqueda, se haya escrito como se haya escrito.
Eso es lo que Google declara, no una promesa sobre cómo va a posicionar cada página. Poner el aviso o no es, ante todo, una decisión de cumplimiento y de confianza con quien te lee.
No cuando la indicación es obligatoria. Tiene que llegar en la primera exposición al contenido concreto, y el lector puede entrar en el artículo directamente desde un buscador sin pasar por ninguna otra página. Y según las directrices, lo que puede pasar desapercibido no es claro ni distinguible (punto 142). Sus ejemplos: lo que solo está en un manual, bajo capas de menús o en unas condiciones de uso que los usuarios no suelen leer.
No. Según la Comisión, las comprobaciones superficiales o meramente formales, como la ortografía o la gramática, no cuentan como revisión humana ni como control editorial. Lo que sí cuenta está en la guía de etiquetado.
Para el lector, no. El marcado legible por máquina es obligación del proveedor del sistema. Cuando la obligación de informar recae sobre el responsable del despliegue, hace falta algo visible o audible.
Si la IA solo ha hecho el borrador, lo que decide si hace falta el aviso está en la pregunta sobre borradores de la guía de etiquetado.